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Me encuentro sin internet hace varias semanas, así que los posts siguientes van a hacer redactados desde un teclado particularmente incomodo.Se dan a entender a consecuencias los cambiod en la página.

Para leer “El Anti Edipo” de Deleuze y Guattari – primer post

Supresión
Fr.. répression.

Se traduce por represiòn general en la traducciòn de Francisco Monge

A) En sentido amplio: operación psíquica que tiende a hacer desaparecer de la conciencia un contenido displacentero o inoportuno: idea, afecto, etc. En este sentido, la represión sería un tipo especial de supresión.

B) En sentido más estricto, designa ciertas operaciones del sentido A distintas de la represión:

a) ya sea por el carácter consciente de la operación y por el hecho de que el contenido suprimido se convierte simplemente en preconsciente y no en inconsciente;

b) ya sea, en el caso de la supresión de un af ecto, porque éste no es transpuesto al inconsciente, sino inhibido, abolido.

C) En algunos textos traducidos del Inglés, equivalente erróneo de Verdrängung (represión).

El término «supresión» se utiliza frecuentemente en psicoanálisis, pero su empleo está mal codificado.

Ante todo conviene eliminar de un empleo coherente el sentido C. Los traductores ingleses de Freud traducen generalmente Verdrängung por repression, utilizando entonces para Unterdrückung el término suppression. Pero la traducción de la palabra inglesa repression por la francesa répression no está justificada, puesto que el término refoulement está consagrado y es satisfactorio, mientras que el término francés répression tiene ya un empleo corriente que corresponde muy bien al alemán Unterdrückung. Incluso convendría, en las traducciones francesas de textos ingleses, substituir répression por refoulement.

En sentido A se encuentra en ocasiones, por ejemplo, en Freud, en Tres ensayos sobre la teoría sexual (Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, 1905), pero en conjunto es poco corriente. Conviene señalar que esta acepción no comprende todos los «mecanismos de defensa», puesto que algunos de ellos no implican la exclusión de un contenido fuera del campo de conciencia (por ejemplo, la anulación retroactiva).

La acepción más frecuente, existente desde La interpretación de los sueños (Die Traurndeutung, 1900), es la B, especialmente la B a). Aquí la supresión se contrapone, sobre todo desde el punto de vista tópico, a la represión. En esta última, tanto la instancia represora (el yo) como la operación misma y su resultado son inconscientes. La supresión sería, por el contrario, un mecanismo consciente que tendría lugar a nivel de la «segunda censura» que Freud sitúa entre el consciente y el preconsciente; se trataría de una exclusión fuera del campo de conciencia actual y no del paso de un sistema (preconsciente-consciente) a otro (inconsciente). Desde el punto de vista dinámico, en la supresión desempeñan una función primordial las motivaciones morales.

También debemos distinguir la supresión del juicio de condenación (Verurteilung), que puede motivar, aunque no forzosamente, una expulsión fuera de la conciencia.

Observemos finalmente que el sentido B b) se encuentra, sobre todo, en la teoría freudiana de la represión para designar el destino del afecto. Para Freud, sólo el representante-representativo de la pulsión es, estrictamente hablando, reprimido, mientras que el afecto no puede volverse inconsciente: o bien se transforma en otro afecto, o bien es suprimido, «[...] de tal forma que ya no queda nada de él», o de modo que «[...] sólo le corresponde [en el sistema inconsciente] un rudimento que no ha llegado a desarrollarse».
http://www.rosak-lecturas.com.ar/libros/diccionario/s-008.htm
Represión
Al.: Verdrängung.
Fr.: refoulement.
Ing.: repression.
It.: rimozione.
Por.: recalque o recalcamento.

A) En sentido propio: operación por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en el
inconsciente representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos) ligados a una pulsión. La
represión se produce en aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión (susceptible de
procurar por sí misma placer) ofrecería el peligro de provocar displacer en virtud de otras
exigencias.
La represión es particularmente manifiesta en la histeria, si bien desempeña también un papel
importante en las restantes afecciones mentales, así como en la psicología normal. Puede
considerarse como un proceso psíquico universal, en cuanto se hallaría en el origen de la
constitución del inconsciente como dominio separado del resto del psiquismo.
B) En sentido más vago: el término «represión» es utilizado en ocasiones por Freud en una
acepción que lo aproxima al de «defensa», debido, por una parte, a que la operación de la
represión en el sentido A, se encuentra, al menos como un tiempo, en numerosos procesos
defensivos complejos (en cuyo caso la parte es tomada por el todo) y, por otra parte, a que el
modelo teórico de la represión es utilizado por Freud como el prototipo de otras operaciones
defensivas.
La distinción entre las acepciones A y B se impone, aparentemente, si se tiene en cuenta la
apreciación que Freud hizo en 1926 sobre su propia utilización de los términos represión y
defensa: «Pienso ahora que hay cierta ventaja en volver al viejo concepto de defensa, aunque
estableciendo que debe designar de un modo general todas las técnicas de las que se sirve el
yo en sus conflictos, y que pueden eventualmente conducir a la neurosis, mientras que
reservamos el término «represión» para designar uno de estos métodos de defensa en
particular, que, debido a la orientación de nuestras investigaciones, pudimos al principio conocer
mejor que los otros».
En realidad, la evolución de los conceptos de Freud acerca del problema de la relación entre la
represión y la defensa no corresponde exactamente a lo que él adelanta en el texto citado. A
propósito de esta evolución pueden hacerse las siguientes observaciones:
1.ª En los textos anteriores a La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900) se
utilizan con la misma frecuencia, aproximadamente, los términos «represión» y «defensa». Pero
esto sólo ocurre en las ocasiones, muy raras, en que los emplea como si fueran simplemente
equivalentes, y sería erróneo considerar, basándose en el testimonio ulterior de Freud, que el
único modo de defensa entonces conocido era la represión, modo de defensa específico de la
histeria, coincidiendo el género con la especie. En efecto, por una parte, ya en aquella época,
Freud especificó las diversas psiconeurosis por la utilización de modos de defensa claramente
distintos, modos de defensa entre los que no incluía la represión; también en los textos sobre
Las psiconeurosis de defensa (1894, 1896), la conversión del afecto es el mecanismo de
defensa de la histeria, la transposición o el desplazamiento del afecto el de la neurosis obsesiva,
mientras que, en la psicosis, Freud considera mecanismos tales como el rechazo (verwerfen)
concomitante de la representación y del afecto o la proyección. Por otra parte, el término
«represión» se utiliza para designar el destino de las representaciones separadas de la
conciencia, que constituyen el núcleo de un grupo psíquico separado, proceso que se encuentra
tanto en la neurosis obsesiva como en la histeria.
Incluso aunque los dos conceptos de defensa y de represión desborden el marco de una
afección psicopatológica particular, se aprecia que esto no sucede en el mismo sentido: defensa
es, desde un principio, un concepto genérico, que designa una tendencia general «[...] ligada a
las condiciones más fundamentales del mecanismo psíquico (ley de la constancia)», que puede
adoptar formas tanto normales como patológicas y que, en estas últimas, se especifica en
«mecanismos» complejos en los cuales el afecto y la representación siguen destinos diferentes.
Si la represión se halla también universalmente presente en las diversas afecciones y no es
específica, como mecanismo de defensa particular, de la histeria, es porque las diferentes
psiconeurosis implican todas ellas la existencia de un inconsciente (véase esta palabra)
separado que se instituye precisamente por efecto de la represión.
2.ª A partir de 1900 Freud tiende a utilizar con menos frecuencia la palabra defensa, pero ésta
dista de desaparecer como Freud pretendió («Represión como yo he empezado a decir en lugar
de defensa») y conserva la misma significación genérica. Freud habla de «mecanismos de
defensa», de «lucha de defensa», etc.
En cuanto al término «represión», jamás pierde su especificidad para confundirse simplemente
con un concepto global que abarcase el conjunto de las técnicas defensivas utilizadas para
manejar el conflicto psíquico. Se observará, por ejemplo, que Freud, cuando trata de las
«defensas secundarias» (defensas contra el síntoma mismo), no las califica jamás de
«represiones» secundarias. Fundamentalmente, en el texto que le consagra en 1915, la noción
de represión conserva la acepción anteriormente expresada: «Su esencia consiste únicamente
en el hecho de separar y mantener a distancia de lo conciente». En este sentido, la represión
es considerada a veces por Freud como un «mecanismo de defensa» particular o más bien
como un «destino de la pulsión» susceptible de ser utilizado como defensa. Desempeña un papel
primordial en la histeria, mientras que en la neurosis obsesiva se inserta en un proceso
defensivo más complejo. Por consiguiente, del hecho de que la represión se describe en varias
neurosis, no debe inferirse, como lo hacen los editores de la Standard Edition, que «represión»
equivale en lo sucesivo a «defensa»: se encuentra en cada afección como uno de los tiempos
de la operación defensiva, y en su acepción bien precisa de represión en el inconsciente.
Así, pues, el mecanismo de la represión, estudiado por Freud en sus diversos tiempos,
representa para él una especie de prototipo de otras operaciones defensivas; así, en el Caso
Schreber, es decir, incluso cuando intenta descubrir un mecanismo de defensa específico de la
psicosis, se refiere a los tres tiempos de la represión, cuya teoría explica con tal ocasión. Sin
duda es en este texto donde se ve con más claridad la confusión entre represión y defensa,
confusión que no es simplemente terminológica, sino que conduce a dificultades de fondo
(véase: Proyección).
3.ª Finalmente, no es posible olvidar que, después de haber incluido la represión entre los
mecanismos de defensa, Freud, comentando el libro de Anna Freud, escribe: «Jamás he dudado
de que la represión no es el único procedimiento de que dispone el yo para sus intenciones. Sin
embargo, la represión es algo muy particular, que se distingue más claramente de los restantes
mecanismos que éstos entre sí».
«La teoría de la represión es la piedra angular sobre la que reposa todo el edificio del
psicoanálisis». La palabra represión se encuentra ya en Herbart, y algunos autores han
pretendido que Freud, por intermedio de Meynert, conoció la psicología de Herbart. Pero la
represión se impuso como hecho clínico desde los primeros tratamientos de histéricos, en los
que Freud constata que los pacientes no tienen a su disposición recuerdos que, no obstante,
conservan toda su vivacidad cuando son evocados de nuevo: «Se trataba de cosas que el
enfermo quería olvidar y que intencionadamente mantenía, rechazaba, reprimía, fuera de su
pensamiento consciente»
Vemos que la noción de represión, captada aquí en su origen, aparece desde un principio como
correlativa de la de inconsciente (la palabra reprimido será durante mucho tiempo para Freud,
hasta concebir la idea de defensas inconscientes del yo, sinónimo de inconsciente). En cuanto al
término « intencionadamente », Freud, a partir de esta época (1895), no lo utiliza sin reserva; la
escisión de la conciencia solamente se inicia en virtud de un acto intencional. En efecto, los
contenidos reprimidos escapan a los poderes del sujeto y, como un «grupo psíquico separado»,
se rigen por sus propias leyes (proceso primario). Una representación reprimida constituye por
sí misma un primer «núcleo de cristalización» capaz de atraer otras representaciones
intolerables, sin que deba intervenir una intención consciente. En tal medida, la operación de la
represión viene marcada por el proceso primario. Es esto lo que la define como defensa
patológica en comparación con una defensa normal del tipo, por ejemplo, de la evitación.
Finalmente, la represión se describe desde un principio como una operación dinámica que implica
el mantenimiento de una contracatexis y siempre susceptible de fracasar por la fuerza del deseo
inconsciente que busca retornar a la conciencia y a la motilidad (véase: Retorno de lo reprimido;
Transacción).
Durante los años 1911-1915, Freud se dedicó a exponer una teoría articulada del proceso de la
represión, distinguiendo en él diferentes tiempos. A este respecto, debe hacerse observar que
no se trata de su primera elaboración teórica. En efecto, creemos que su teoría de la seducción
debe considerarse como una primera tentativa sistemática de explicar la represión, tentativa
tanto más interesante cuanto que no aísla la descripción del mecanismo del objeto electivo al que
afecta, es decir, la sexualidad.
En su artículo La represión (Die Verdrängung, 1915), Freud distingue una represión en sentido
amplio (comprendiendo tres tiempos) y una represión en sentido estricto, que no es más que el
segundo tiempo de la anterior. El primer tiempo sería una «represión originaria»; no recae sobre
la pulsión como tal, sino sobre sus signos, sus «representantes», que no llegan a la conciencia y
a los cuales queda fijada la pulsión. Se crea así un primer núcleo inconsciente que funciona
como polo de atracción respecto de los elementos a reprimir.
La represión propiamente dicha (eigentliche Verdrängung) o «represión con posterioridad»
(Nachdrängen) constituye, por consiguiente, un proceso doble, que une a esta atracción una
repulsión (Abstossung) por parte de una instancia superior. Finalmente, el tercer tiempo es el
«retorno de lo reprimido» en forma de síntomas, sueños, actos fallidos, etc.
¿Sobre qué recae la represión? Es preciso subrayar que no recae sobre la pulsión, ya que ésta,
por ser orgánica, escapa a la alternativa consciente-inconsciente, ni sobre el afecto. Éste puede
experimentar diversas transformaciones correlativamente a la represión, pero no puede
volverse inconsciente sensu stricto (véase: Supresión). Solamente son reprimidos los
«representantes representativos » (idea, imagen, etc.) de la pulsión. Estos elementos
representativos van ligados a lo reprimido originario, ya porque provengan de éste, ya porque
entren en conexión fortuita con él. La represión reserva a cada uno de ellos un destino
diferente, «completamente individual», según su grado de deformación, su distancia respecto al
núcleo inconsciente o su valor afectivo.
La operación de la represión puede considerarse dentro del triple registro de la metapsicología:
a) desde el punto de vista tópico: si bien la represión se describe, en la primera teoría del
aparato psíquico, como mantenimiento fuera de la conciencia, Freud no asimila la instancia
represora a la conciencia. El modelo lo proporciona la censura. En la segunda tópica, la
represión se considera como una operación defensiva del yo (parcialmente inconsciente);
b) desde el punto de vista económico, la represión supone un juego complejo de retiro de la
catexis, recatectización y contracatexis que afecta a los representantes de la pulsión;
c) desde el punto de vista dinámico, la cuestión principal es la de los motivos de la represión:
cómo una pulsión cuya satisfacción, por definición, engendra placer, llega a suscitar un
displacer tal que desencadena la operación de la represión. (Acerca de este punto, véase:
Defensa).
http://psicopsi.com/Diccionario-psicologia-letra-R-Represion

Catexis

Al.: Besetzung. – Fr.: charge o investissement. – Ing.: cathexis. – It.: carica o investimento. – Por.: carga o investimento. Concepto económico, la catexis hace que cierta energía psíquica se halle unida a una representación o grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera.Al.: Besetzung. – Fr.: charge o investissement. – Ing.: cathexis. – It.: carica o investimento. – Por.: carga o investimento. Concepto económico, la catexis hace que cierta energía psíquica se halle unida a una representación o grupo de representaciones, una parte del cuerpo, un objeto, etcétera.

http://www.tuanalista.com/Diccionario-Psicoanalisis/4408/Catexis.htm

Forclusiòn

Forclusión es un concepto elaborado por Jacques Lacan para designar un mecanismo específico de la psicosis por el cual se produce el rechazo de un significante fundamental, expulsado afuera del universo simbólico del sujeto. Cuando se produce este rechazo, el significante está forcluido. No está integrado en el inconsciente, como en la represión, y retorna en forma alucinatoria en lo real del sujeto.

http://es.wikipedia.org/wiki/Forclusi%C3%B3n
http://www.freud-lacan.com/articles/article.php?id_article=00251

So what – Miles Davis

De la anarquía en la wikipedia

http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_majnovista

http://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_modelo

http://es.wikipedia.org/wiki/Piotr_Kropotkin

http://es.wikipedia.org/wiki/Territorio_Libre

http://es.wikipedia.org/wiki/Bakunin

http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Tarrida_del_M%C3%A1rmol

http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre-Joseph_Proudhon

http://es.wikipedia.org/wiki/William_Godwin

http://es.wikipedia.org/wiki/John_Zerzan

http://es.wikipedia.org/wiki/Lucy_Parsons

http://es.wikipedia.org/wiki/Voltairine_De_Cleyre

http://es.wikipedia.org/wiki/Johann_Most

Rima de Becquer

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huríes del Profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella,

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.

Que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.

*

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizás, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.

Piano concerto No. 3 de Béla Bartók interpretado por Argerich



Sola y su alma de Thomas Bailey Aldrich

Una mujer está sentada sola en su casa. Sabe que no hay más en el mundo: todos los seres han muerto. Golpean a la puerta.

Glenn gould interpreta el Concerto italiano BWV 971 de Bach